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Null : Descenso a la locura

por Darahiel
miércoles, 13 de mayo del 2009 a las 11:17

Aqui teneis lo que es el esbozo de la primera temporada. Disfrutadla. Mas no os preocupeis. La obra esta protegia, por si algun rufian trata de copiarla para venderla a su nombre.

Disfrutad, y comentad cada vez que termineis un capitulo.

La version comic no se hara esperar.

Si alguien desea ilustrar, muchisimas gracias.

La saga Null consta de:

1-Descenso a la locura

2-Mentira entre dientes

3-Oceanos del tiempo

4-La capilla blanca

5-El Dios que reza

 

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 Cualquier parecido con personas, vivas,muertas o entre una y otra es pura ficcion.

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Dedicado a Joana fuente de inspiración. Sin ti, no hubiese sido capaz.

Capitulo 1: Descenso a la locura




Un niño grande



No soy escritor, ni actor, ni un experto de las palabras, eso para empezar. No quiero que te diviertas con mi historia, no quiero que llores no quiero nada salvo que consiga aprender algo de todo esto.

No voy a empezar con un "hace mucho mucho tiempo" o un "érase una vez..." pues esto no es un cuento, puedes tomártelo como mis memorias, las memorias de un loco, un monstruo, un demonio...

Mi historia comienza el día de mi boda, era por aquel entonces joven, tal vez demasiado, mi esposa se llamaba Elba, exacto, he dicho "se llamaba" la he visto morir tres veces...pero todo a su tiempo...

Tras la boda nos fuimos de viaje de novios a Praga, a ver el amanecer sobre el rió que lleva su nombre, esa noche engendramos a nuestro hijo sin saberlo, y a la vez firmamos su sentencia de muerte, tres veces la he visto morir...

Seis meses después nació nuestro hijo, eran las tres de la noche de un doce de noviembre, llovía...en el hospital no disponían de electricidad debido a un rayo que había estropeado todo el cableado del edificio, ya habíamos dado por muerto al pequeño...

Pero algo salio mal, el niño había nacido muerto y ella no dejaba de sangrar, era imposible detener la hemorragia con los medios de los que disponían. Sabia que iba a morir, y ella también lo sabia. Nadie le dijo que el niño había muerto, y sus ultimas palabras fueron "cuida de el"... mis lagrimas podrían compararse con la tormenta que bañaba la ciudad vieja, entre congoja le prometí que haría lo que fuera para cuidar de ambos, y con el ultimo beso se esfumo...

En su velatorio solo nos encontrábamos el sacerdote y yo, nadie mas, intento darme el pésame pero la expresión de mi rostro habría lanzado hacia atrás al hombre mas valiente, no hubo rezos esa noche, solo gritos y blasfemias, maldije, a Dios, a Jesús, a todos,.
Si dios tiene un plan para todos por que me roba a mi hijo, por que me lo roba antes de haberlo visto sonreír ni una vez, esa noche murieron tres personas, mi mujer, mi hijo, y el hombre que había sido antes. Es cierto que no existe mayor dolor para un hombre que sobrevivir a sus hijos, pero peor es perder todo cuanto amas en lo que debió ser un acontecimiento feliz.

Las noches posteriores al funeral no descanse, llore y llore hasta que la ultima de mis lagrimas se convirtió en sangre, pensé en mil locuras, le pedí a Dios mas de una respuesta, pero al parecer alguien se había tomado unas largas vacaciones, si el no quería venir iría yo mismo a verle.

Salí de la casa hecho una furia, cogi el coche y sin preocuparme por nada, fui a toda velocidad al mar negro, ni una señal de trafico me detuvo, los semáforos se ponían en verde a mi paso, las calles estaban desiertas para mi.

Llegué a las orillas del mar negro, me quite la camisa entre gritos y las palabras no eran recitadas, si no vomitadas en un desfile de rabia y odio...

"¡¡MALDITO!! BAJA DE TU TRONO Y CONTEMPLA ESTA DEMENCIA. ERA UN RECIEN NACIDO, NO HEBIA HECHO DAÑO A NADIE, TAN SIQUIERA FUE BAUTIZADO... PORFAVOR, DEVUELVEME LO QUE ME HAS ROBADO..."

El silencio se apodero de la costa, el mar se silencio y el agua era un espejo. Parecía como si el mismismo Dios, fuese a comenzar a hablar, pero esas palabras nunca llegaron. Yo estaba inmóvil, con el agua hasta la cintura, los ojos cerrados en dirección al cielo y los brazos en eran dos garras que no sabían a donde ir...

Un grito lleno el vació de la noche, y empecé a dar goles al agua como si de algo fuese a servir...volví a llorar, sangre esta vez al ver mi esfuerzo inútil...

" Si así lo quiere iré yo mismo a buscarlos..." me adentre en el agua, el cielo que antes estaba despejado se lleno de nubes a una velocidad increíble y empezó a tronar, el agua, antes lisa y amable, se agito como si de un enorme dragón furioso se tratara. "me lo pones fácil viejo" pensé. Pero el mar me rechazaba, no dejaba que pusiera fin a mi vida.

Tumbado en la orilla recé... " que mas quieres de mi...no quiero la entrada en el cielo, deja que acabe ya con este sufrimiento. El lago de fuego, el dolor eterno me hará olvidar...déjame morir, mi existencia esta vacía, lo único que movía mis alas se ha marchado se ha ido..." pero el cielo no me dejaba señal alguna, las nubes de disiparon, el mar volvió a la calma.

Me senté y saque un mechero, me puse a jugar con su llama entre los dedos para sentir el dolor de las llamas del infierno, pero el fuego parecía no quemarme, la llama evitaba tocarme... se volvía a demostrar el dicho " dios en un niño gigante y yo soy su juguete"

Desistí, me había prohibido acabar con la vida e inducirme sufrimiento, quería que viviera y no sabia para que.















Descenso a la locura


Con cada soplo de viento caía una lagrima, mi sufrimiento aumentaba a cada instante, parecía que me tocaba ser protagonista de una historia en la que al actor no le agradaba su papel.

Mire a las estrellas con odio, empecé a correr. Los coches conseguían a duras penas esquivarme, incluso alguno consiguió rozarme. Quería escapar de aquí, encontrar un lugar donde volver con mi familia, pero sabia que no lo encontraría y eso me enfurecía mas.

Sin darme cuenta había llegado al cementerio, me encontraba frente a la tumba de mi esposa..." encontrare la forma de volvernos a ver, subiré a los cielos y os arrancare de los brazos del señor si es necesario. Y si pactar con el diablo debo...así lo haré. Aunque me cueste el alma."

Esa seria la ultima vez que regresaría al cementerio.

Llegue a lo que antes fue mi hogar, tantos recuerdos me invadían, los pies me pesaban, era como si el peso de las almas robadas se sostuvieran en mi.

La casa que tendría que estar danzando con la llorera de un bebe, se encontraba en silencio. Subí las escaleras de la casa hasta llegar al cuarto de mi pequeño. Contemple su cuna nunca estrenada, los juguetes que nunca usaría... me senté frente a la cuna, acariciando el suelo, y volviendo a preguntar las mismas preguntas una, otra, y otra vez, pero la respuesta siempre fue la misma, el silencio.

Sin darme cuenta mi cuerpo empezaba a adormecerse, y cuando mas cercano estaba al sueño, un niño empezó a llorar.

Ahí estaba, un bebe en la cuna, era él, era mi hijo. ..."no llores, papa esta contigo...", lo sostube en brazos y empecé a cantar una nana que mis padres me cantaban a mi de bebe. A traducción al castellano seria:







"No llores querido...
cuando la noche llegue a su fin...
volveremos a vernos...
cuando la mañana vuelva...
el sol nos abrazara de nuevo...
cuando el sol aparezca...
volveremos a encontrarnos.

Te lo prometo"

Justo al decir estas ultimas palabras mi mente volvió, le cantaba al aire, abrazaba a la nada.



Suspire, pensaba que la falta de sueño me hacia delirar. Me quede en la puerta de mi habitación, la que compartíamos Elba y yo. No podría dormir en esa cama hoy, el dolor me aplastaba el corazón.

Pensé que tal vez debería darme un baño antes de dormir, tal vez me relajaría.

Todavía estaban las velas aromáticas y las barras de incienso de mi amada, las encendí todas y apague la luz. Llene la bañera y me acosté en ella. Cerré los ojos...

El aire me recordaba todas esas noches que ambos disfrutábamos abrazados en el agua...la veía, ¡la estaba viendo!, estaban ella y el bebe tumbados en un prado, miraban a donde yo me encontraban y sonreía, me acercaba a ella, y me besaba, luego me dejo sostener al niño, y este me acariciaba la cara.

Lo alcé sobre mi cabeza y le vi sonreír, de pronto las manos no me respondian, y ví como el pequeño se precipitaba al suelo. Justo en el instante final de la caída, desperté gritando.

La bañera estaba llena de sangre, y estaba cubierto por unas enormes alas de cisne que brotaban de mi espalda, tintadas de rojo por la sangre.

Salí de la bañera, tropecé, y me puse a examinar mi cuerpo. Estaba mas asustado que de costumbre. Patosamente intente mirarme en el espejo, tras derribar gran parte de los utensilios que había frente a el.

En un principio no se vío nada, pues la iluminación de las velas no ayudaban, me acerque poco a poco y no me encontré a mi. Había un señor mayor, su pelo era blanco y largo, no tenia ojos, pues parecía haberlos perdido en un accidente fatal, tenia graves cicatrices alrededor de las cuencas. Tenia una barba blanca muy descuidada. Y un numero "0" grabado a fuego en su frente. No alcanzaba a verle nada mas...

"Tu las mataste" me repetía la figura una y otra vez, su voz sonaba como si fueran las ultimas palabras de un moribundo.
"¿Quién eres?" Le pregunte, y el me respondía lo mismo..así estuvimos largo tiempo, su tono, neutro e invariable, en cambio, el mió subía de tono cada vez mas y mas hasta que el espejo acabo estallando en mil pedazos.

Desperté, la luz estaba encendida, la bañera vacía, y yo seguía vestido, había pasado la noche de pie, con la cabeza contra el espejo, el cual se había roto con el impacto.
Me registre el cuerpo, no había marcas ni de alas ni de sangre...

¿Me estaba volviendo loco? ¿O es solo que dios esta jugando conmigo?


Puede que esta historia te parezca un poco absurda, triste o lo que se te antoje, ya lo dije al comenzar, no quiero que te diviertas, no quiero que disfrutes ni una sola de estas palabras. Solo quiero que mi historia no se pierda.

Volvamos a la trama.

A cada instante que pasa mi mente se iba resquebrajando, habría sucumbido a la demencia de no ser por un mensaje que recibí, a la mañana siguiente.

El cartero llego a las once de la mañana, me entrego un pergamino, estaba sellado con un símbolo un tanto curioso, parecía una runa celta pero no lo era, pero voy a dejarme de tanto detalle y me centrare en lo que de verdad importa.

El pergamino estaba un tanto maltratado y desprendía un olor bastante fuerte, lo abrí con cuidado, lo que ví a continuación me sorprendió bastante, pues el manuscrito parecía haberlo escrito yo, era mi letra.

"Volverás a estar completo, esta noche reúnete junto a mi en la catedral de San Vito"

¿Cuando acabaría este absurdo? Por suerte "había" alguien que podría orientarme en mi circunstancia, así que me dirigí a la catedral esa noche...































Un monologo a dos voces


Paradoja, quimera, o absurdo, lo puedes catalogar como quieras pero antes e burlarte de este anciano recuerda mi sufrimiento.

Las calles de adoquines estaban mojadas aun por la tormenta, charcos por aquí y por allá. Por el camino me tope con algún hombre o mujer, no lo recuerdo bien. Estaba demasiado concentrado en esa persona que podría hacerme volver junto a los míos.

Pero hubo algo que me detuvo, un rufián estaba intentando abusar de una muchacha en una callejuela, estaba oscuro, yo estaba lleno de ira, y esa escoria estaba donde menos le convenía.

Era un caballero de unos treinta y pocos, y ella tendría apenas la mayoría de edad. El la estaba desnudando, y tenia una navaja. Ella estaba rompiendo en lagrimas, pero se detuvo al verme, la rata no tardo en darse cuenta que yo me encontraba allí.

No recuerdo bien lo que paso después, no recuerdo las palabras exactas, solo puedo verme las manos llenas de sangre, mi ropa destrozada, y la chica abrazada a mi llorando como si el mismísimo lucifer la estuviese flagelando.


" Tranquila chiquilla, estas a salvo..." le seque las lagrimas, ella me miraba con los ojos de un ángel. Era muy delgada, rubia, con unos ojos azules tan hermosos que podrían competir con el lienzo mas hermoso. Su cara afilada como una espada, y su piel, blanca como el marfil. Su nombre, Eliana, un nombre que no olvidaría nunca.

Le di mi abrigo para que se cubriera, y nos pusimos en marcha rápido antes que nadie descubriera el cadáver. La lleve a mi casa, y allí la deje pidiéndole que no saliese de ella hasta que volviese.

Al parecer mi inmortalidad había servido para ayudar a alguien, el cordel que ataba mi vida, se había anudado con el suyo, y no tenia ni idea.





Por fin llegue a la iglesia, y buscaba con la mirada cualquier señal que me indicara quien era el que me había citado.

Mi reloj marcaba las 00:00, una mano toco mi hombro.

"No te vuelvas por favor" yo le obedecí "llámame Darahiel, no es mi autentico nombre pero bastará por ahora. Dios tiene un plan para cada uno de..."

"¡CAYATE! ¡YA ESTOY HARTO! Ya me han repetido eso tantas veces que me suena vació. Era un niño, inocente, no ha podido hacer daño a nadie..." Darahiel suspiró..."cuantos recuerdos..." no sabia a que se refería.

"Volverás a ver a tu hijo, pero para eso deberás pagar un precio insignificante. Durante mucho tiempo rezaras, suplicaras, y maldecirás, pero un día obtendrás respuesta, dios te pide algo a cambio"

"¿Qué mas quiere de mi ese que todo lo puede? ¿que mas quiere ese que me ha arrebatado la vida?" mi voz retumbaba contra las piedras de la iglesia."

"El trato que dios me ha pedido que te transmita es, "les devolveré la vida, pero tu jamás volverás a verlos", tal vez te parecerá un trato inútil, pero son dos vidas que están en juego"

"Mentiroso me habías prometido que volveríamos a estar todos juntos". Sonó de nuestras bocas al unísono. Y me di la vuelta. Era yo.

Tenia ante mi a mi mismo, su pelo era blanco, pero por lo demás éramos la misma persona.

"Tienes que sacarme los ojos" eso fue lo que el ofreció a dios a cambio de que mi familia volviese a la vida. "usaras la navaja que le robaste a ese que acabas de asesinar" No me había dado cuenta, pero la llevaba en el bolsillo.


La saqué y largo rato mire el reflejo e la luna en la hoja ensangrentada, el me pidió que me apresurara. "Lo siento" y comencé a cortar, pinchar, etc. Sus gritos me hacían parar a veces, pero el me ordenaba una y otra vez que acabara rápido.

La navaja de desprendió de mis manos. "ya está... ¿volverá mi familia?" el me dijo mientras se vendaba os ojos, "volverán el día en que tu mismo te pidas que te arranques los ojos"


Antes de poder preguntarle nada, su boca comenzó a coserse sola, un hilo y una aguja comenzaron a bailar sobre sus labios. Luego entre una nube de plumas negras, desapareció. Había perdido la única oportunidad de recuperar a mi familia.



Volví a casa, allí estaba Eliana, con un pijama de Elba, sentada en el sofá. Me acerque a ella, y me acurruque tumbado en el sofá, llorando sobre ella. Mientras intentaba mantener la compostura, ella me acariciaba el pelo, y empezó a contarme quien era.

Tenia diecisiete años, había escapado esa noche de su casa, al parecer su padre había matado a su madre, y luego se suicido. Es curioso, yo estaba condenado a no tener familia y aquel monstruo mata a la mujer que un día amo.
Ella no quería volver, no quería separarse de mi, y había algo en ella que me obligaba a velar por ella.


Con el paso de los días fuimos confiando mas el uno en el otro. Hasta que al fin le conté mi historia, con algunos detalles que omito en esta versión escrita, pero parecía no importarle.











































24 de diciembre




Era la víspera de navidad, pero no estaba yo por la labor de celebrar nada. Eliana y yo nos habíamos mudado a la ciudad de mis abuelos, a su antigua casa en Barcelona, y esperábamos solucionar allí cada uno nuestros problemas.

Le daba vueltas todavía a ese asunto de encontrarme a mi mismo, pero eso es algo tan imposible para mi como el morir. Pero ya lo había conseguido una vez, así que tendría que haber una forma.

Eran las once de la noche, Eliana se encontraba mirando las luces navideñas por el balcón, había una preciosa vista de Barcelona.

"Ángel..." así me llamaba ella" ya se que no querías celebrar la navidad, pero...esto es para ti" me había preparado un pequeño paquete envuelto con un papel horroroso envuelto de forma un tanto parvularia, y adornado con un maltrecho lazo, era una escena un tanto curiosa, pero fue una de las ultimas veces que sonreí.

Abrí el paquete, era un tomo de Drácula de Bram Stoker, ¿me pregunto cuantas veces habré leído este regalo?

La mire con una sonrisa dibujada en mi cara, y la abrace como hacia mucho que no abrazaba a nadie, no le había preparado nada, pero decidí regalarle mi pendiente izquierdo. Nunca me los quitaba, y son por decirlo de alguna manera, un amuleto, un símbolo de protección. Ahora seria un vinculo entre nosotros.

Era ya navidad, y en nuestra casa sonaba un antiguo vinilo que Elba había encontrado, descorchamos una botella de cava, y brindamos, "por los que se han ido", guardamos unos segundos de silencio.

Ella se fue a dormir antes que de costumbre, yo me quede apoyado en la ventana pensando en mi esposa, y en la primera navidad que vivimos juntos.

Fue un veinticuatro de diciembre el día que la vi por primera vez, las calles estaban heladas, y la gente resbalaba en las aceras. Los escaparates estaban decorados en exceso de parafernalia navideña, y frente a uno de esos escaparates estaba ella.

Ella era mas joven que yo, tenia unos impresionantes ojos pardos que en ocasiones eran verdes, y un cabello castaño oscuro, en el que aparecía a veces algún reflejo rojizo. tan suave como el agua para los dientes. Era delgada, no tanto como Eliana, y tenia unos labios muy bellos. Una de los detalles que mas me impresionaron, fue su corta estatura.

Sentí la necesidad de conocerla, y por aquel entonces era yo bastante decidido, así que me acerque a ella, y tan pronto como la salude, resbaló. La ayude a levantarse pidiéndole disculpas una y otra vez, pero en el momento justo en que se levantaba y nuestras miradas chocaron, supe que seria la mujer con la quería compartir el resto d mi vida. Tal vez te suene tópico, pero es lo que paso.

Cuando nos dimos cuenta ya había pasado una hora, habíamos estado hablando de trivialidades, frente a ese escaparate largo tiempo. Me fije en el, resulto ser una floristería, la cual tenia unas rosas preciosas. Le pedí a Elba que esperase un instante y entre a comprarle una rosa blanca.

Cuando salí, allí estaba ella, no se había escapado como temía, le entregue la flor, y no se si seria el frió o la rosa, pero me pareció ver como se sonrojaba.
La invite a una cafetería cercana, y no me rechazo la oferta. Esa seria la primera cita de otras muchas. Cinco años después nos casamos.


Recuerdo aquellas dos horas en la cafetería, nunca un café solo me había parecido tan dulce. Ella había pedido un té rojo. Parece que fue ayer cuando manteníamos esas conversaciones tontas sobre "el café sabe mejor que el té", nos encantaba pelearnos como niños pequeños. Incluso hoy, siempre que disfruto el aroma de un buen café, la veo sentada frente a mi, poniéndome caras mientras bebe un té con leche.


Mientras estaba pensando en ella, una paloma se poso en mi ventana, llevaba un cordel atado en una de sus patas, y en este, un pequeño colgante.
La paloma no opuso resistencia en que la cogiese, y pude desatar fácilmente el colgante.
Lo sostuve entre mis manos y lo contemplaba como quien ve a un fantasma.
Era el colgante que llevaba la noche que la conocí, un colgante de plata con su nombre.
Lo bese, y lo pegue junto a mi pecho, mientras susurraba entre lagrimas "te extraño..."

No se quien fue quien me hizo llegar ese colgante, no se si fue ella, o dios queriendo burlarse otra vez de mi. Pero no hay día que no lo lleve junto a mi.























Noche vieja

Elba había aprovechado el día para dar una vueltas por la ciudad en busca de alguna que otra cosa para esta noche. A pesar de que yo no deseaba fiestas, me era imposible negárselas. Haba sufrido mucho con la perdida de su madre y no quería que perdiera la esperanza de vivir que yo hacia tiempo había perdido.

Yo dedique el día a pasear por los parques, a visitar museos y bibliotecas. Las calles estaban abarrotadas de gente, pero como siempre, estaba solo. Me sentía como si hubiese sido condenado a una eternidad de soledad. Pero tenia a Eliana, ella era lo único que me ataba a la razón. Que encanto de niña.

Siempre me ha encantado el arte, la pintura destaca entre mis gustos, Edward Munch es uno de mis favoritos, me encantaba la angustia espiritual que expresaba en cada uno de sus cuadros. Por el contrario, Elba lo encontraba un tanto macabro, ella prefería mas a Andy Warhol.

Retomando la historia, me encontraba en una calle de la cual no recuerdo su nombre. Allí me encontré frente a una teteria a una chica, vestia un tanto extravagante, pero el caso es que nadie parecía prestarle atención. Ella estaba pintando, me acerque a ver su obra, y me saludo en el idioma de mi padre, por cierto, mi padre era alemán, pero poco llegue a conocerlo, pues murió cuando yo era muy niño aun, así que mi alemán es un tanto pobre, mi madre fue la encargada de criarme, y me enseño Español, que era su lengua natal, por tanto, me crié hablando alemán con mi padre, español con mi madre, y checo en la calle. Creo que estoy empezando a alejarme de la historia.


"Hola, ¿te gusta?" me pregunto, pero casi no pude ni mirarlo, ella cogio, lo empaqueto y me lo regalo. "adios" dijo después. Yo no entendía nada, y ni siquiera le pude decir las gracias. Ella se alejaba por la calzada girando y tarareando, dando saltos.
Mientras se alejaba, mire mas detenidamente el lienzo. Era un retrato de Elba.

Alcé la vista tratando de encontrar a esa chica, pero fue inútil, pregunte a la gente del bar cercano y nadie había visto chica alguna. Solo habían visto como me agachaba a recoger un paquete del suelo, que era el lienzo que tenia en mano.

¿fue una alucinación?






Fuese ella real o no, de lo único que estoy seguro es que el retrato si lo era, y era la cara de elba la que estaba plasmada en el lienzo. (creo que esta broma de dios a llegaba un poco lejos)

Prácticamente había encontrado un poco de cordura pero el detalle del cuadro me habia trastocado. Me sentía entupido e inútil.

Cuando volví a casa allí estaba elba, estaba muy guapa con aquel vestido rojo. Había preparado una gran cena para los dos. La casa estaba en penumbra y había encendido velas. Yo había entrado destrozado, había atado maldiciendo entre callejones, pero el llegar y verla me alivio de mis pesares. La abrace, la abrace como hacia mucho que no abrazaba a nadie. El olor a frutas de su pelo me acariciaba el alma, su piel suave y tibia, su cuerpo menudo pero bello, maldita sea me ¿había enamorado de ella?

"has tardado mucho ángel, casi creía que te perderías las campanadas" luego de estas palabras empezamos a cenar, entre sonrisas, y chistes malos, y palabras mías de falsa normalidad.

Antes de las doce pusimos un vinilo y bailamos el ultimo vals del año.

Dieron las campanadas. Doce, once...tres, dos, uno y nos besamos. La abrazaba muy fuerte y durante buen rato, hasta que la note pesada.

Su alma se desvanecía, no podía hacer nada, Salí corriendo con ella en brazos hacia el hospital mas cercano. El cielo rompió en lagrimas y yo junto a el. "aguanta, aguanta, AGUANTA" le suplicaba una y otra vez, hasta que llegue al hospital, allí en la puerta del hospital, la subieron a una camilla, y no pudieron hacer nada por ella.

Al cabo de unas horas me confirmaron que estaba enferma, ella lo sabia, pues ya había ido a este hospital anteriormente, le habían diagnosticado no se que enfermedad Terminal. Sabia que no le quedaba mucho de vida, y decidió pasarlos junto a mi. Dios había jugado conmigo, ofreciéndome un ángel pera después arrebatármelo. ¿Qué mas quería de mi?



Pasaron los días, y de nuevo, el sufrir la perdida de un ser querido. Curiosamente el funeral fue idéntico al ultimo, las mismas palabras, todo igual a pesar de ser en ciudades destintas.

Dios quería que estuviese solo por siempre.

Ya estaba cansado.















Peregrinación

Fueron pasando los años, y mi única compañía fueron los libros y la música de aquel viejo vinilo.

Me había mudado a una casa en las montañas, quería estar solo y lejos de cualquiera a quien pudiera dañar. Quise seguirle el juego a Dios.

Pasaron los años, cinco en total, y seguía sin noticias de dios, no había pisado el cementerio ni una sola vez, no quería recordar, pero cana noche viejas imágenes recurrían a mi para atormentarme.

Una noche no pude aguantar mas mi soledad. Y decidí dar un paseo por la ciudad que hacia tiempo nos había aceptado a Eliana y a mi.

La ciudad no había cambiado para nada, era como si nunca me hubiese marchado. Pero ella no estaba junto a mi. Llevaba ya cinco años debatiéndome sobre quien era dueña de mi corazón, Elba o Eliana, no encontré respuesta, visite iglesias en la ciudad, confesé mis pecados, y en una de aquellas iglesias, encontré a un hombre que me abrió los ojos.

- Ave Maria Purísima
- Sin pecado concebida
- Padre... ¿Como enmendar un pecado que nunca se ha cometido? ¿Cómo soportar la penitencia impuesta a quien no ha cometido delito?
- A veces dios nos pone a prueba, le pondré un ejemplo: "imagínese a un peregrino por el desierto, y este se encuentra con otro al que han apresado y están azotando, ¿Qué crees que debería hacer el primer peregrino?
- Ayudarle sin duda.
- ¿Lo ayudaría sabiendo que te golpearan por inmiscuirte en una contienda ajena a tu causa?
- ...
- Hijo, a veces Dios toma medidas un tanto drásticas, a veces, incluso antes de que estas fuesen cometidas.
- No lo entiendo.
- Recuerda al peregrino que es azotado, imagine que lo están fustigando por que planeó matar a su vecino, pero lo detuvieron antes de cometer el delito. ¿Actuaría igual? ¿intentaría liberarlo?
- Creo que empiezo a comprender gracias padre.
- Ve con dios.



Entonces...¿que se supone que había hecho Dios? Me había arrancado a mi esposa, por algo que iba a cometer ella, o que mi hijo iba a cometer. Es absurdo, cada día se cometen asesinatos, violaciones, y otras cosas mucho peores.

Que se supone que debía hacer, ¿expiar los pecados de mi hijo? ¿me habría dado dios esta "inmortalidad" para ayudar a otros? He de reconocer que me dio un poco de vergüenza la idea de tener que hacer el papel de héroe, pero si así conseguía enmendar los pecados, trabajare como un maldito segador de pecados en esta tierra al servicio de quien mas odio.


La ultima vez que socorrí a alguien, dios no tardo en quitármelo de los brazos. Tendría que ayudar a los demás sin que estos sepan de mi existencia, solo así podría vivir solo y sin riesgo a volver a querer a nadie.


Empezare de cero en donde mas se me requiera, iré de una ciudad en otra limpiando el pecado del mundo, me convertiré en el cordero de dios.


Es extraño, pero en ese momento en el que tome esa decisión, oí un grito, un grito de mujer. Y como no, tuve que ir a auxiliarla.

Se encontraba en una calle anexa a la iglesia, el suelo era de adoquines, la calle era estrecha, habían un par de plantas creciendo en las paredes. Y a los pocos pasos de mi estaba ella. Morena, bajita, era bastante linda, estaba huyendo a duras penas de dos mal nacidos que la perseguían. Ella ni siquiera se dio cuenta de que estaba allí, hasta que choco conmigo.

- No me mires- le dije mientras la abrazaba y calvaba mis ojos en sus perseguidores, que se encontraban a unos veinte pasos- Yo me encargo de ellos. Tu entra en la iglesia.

Ella corrió, la perdí de vista, aquellos malandrines se pararon en cuanto llegaron a mi altura, como dos hienas pensando en que parte de su presa hincarían el diente antes de cazarla. Me regalaron insultos, yo no les devolví palabra alguna, para mi no era mas que carne en movimiento, no son humanos. No para mi.

Intentaron que me acobardase, no lo lograron. Dios no quiere que muera, que podía perder. Ellos procedieron a golpear. No dolía, como de costumbre.

"Que desperdicio, crear una vida para que esta la desperdicié intentando llenar una existencia vacía llenando de sufrimiento a sus semejantes" siguieron los golpes. "Primer mandamiento, amaras a dios sobre todas las cosas. Al intentar dañar a otro dañas a Dios, y a la vez no cumples con uno de los mas importantes mandamientos, amaras a tu prójimo como a ti mismo...creo que a es suficiente."

No los maté. La muerte habría sido poco para ellos. Les rompí las piernas para que no huyeran. Les di la oportunidad de redimidse de sus pecados. Le pedí, eso si, por favor, que se arrancaran los ojos y se los comieran. Deberían alimentarse del mal que mana de sus ojos. Esa seria su penitencia, vagar por la tierra sin ver mas la obra de dios, y tampoco volverán a dañar a nadie.

Tardaron en cumplir la penitencia, y uno de ellos, Jacob creo que se llamaba, necesito un poco de ayuda. Cuando todo estuvo listo, les pregunte el porque de la agresión a la señorita. Al parecer le habían intentado robar y ella se resistió. Les obligue a arrancarse el dedo índice de sus manos. En penitencia por el mandamiento "no robaras" ya que , en su estado, arrancarle la mano, habría sido demasiado castigo para unos "pobres e indefensos" ciegos.

Volví a la iglesia y me recibió el párroco en la puerta, me pregunto por los asaltantes, y les dije que todo estaba solucionado. Me explico que esa parte de la ciudad se había vuelto un poco conflictiva últimamente. Me dijo, también, que Maria, así se llamaba la mujer, me estaba muy agradecida, y que me esperaba dentro para darme las gracias. Yo me negué a entrar. No quería volver a encariñarme.

"Padre, lo siento, no puedo tratar con la gente, soy un monstruo. Soy un maldito demonio al servicio de Dios. No soy una ONG, no me pidas que vaya mas allá de mi obligación. Y por favor, pida una ambulancia a la calle de al lado. Y déles esto cuando lleguen." Le entregue los dedos índice.

Volví a la antigua casa donde vivía con ella. La casa estaba sucia y olía a cerrado. Estaba todo tal cual lo dejamos, salvo unas cuantas cartas a la puerta, y poco mas. Todo estaba lleno de polvo, pero había algo nuevo. Un cuadro. Era un retrato de ellas dos abrazando a un ser alado.

Quien quiera que me estuviese mandando esas señales se había empezado a pasar un poco del limite de mi paciencia.


A partir de esa noche me dedique a ir deambulando por las calles ayudando a los que sufren el pecado. Aplicando penitencias cuan sacerdote en un confesionario, pero la sangre, su sangre, serian los padre nuestros, y los dios te salve Maria.

No me había procurado el no dejar huellas y eso me produjo problemas. Ya que al parecer los penitentes no se tomaron bien su redención, y fueron alertando a las fuerzas del orden de mi presencia en las calles. Y un día sucedió lo que cabía esperar. Si, me encarcelaron. Se me acusaba de agredir a un gran numero de personas, y de haber torturado a otras tantas. Incluso se me acuso de un par de asesinatos.

Cuando vinieron a por mi no opuse resistencia, es mas, les confesé todo cuanto había hecho y como. Pero al parecer la idea de un limpiador de pecados en esta época no agrada a los humanos. Es mas, el simple hecho de decir que este mundo esta podrido y que dios esta de muy mal humor y exige sangre, es lo justo y necesario para que te tachen de loco. Si ellos supiesen mi historia me encerrarían para siempre y tirarían la llave. Pero no podía permitirme eso.









El canario sale de su jaula


Tras mi estancia en la cárcel, nada menos que veinte años, el mundo había cambiado bastante desde la ultima vez que lo conocí. Aunque había algo que nunca cambia...El pecado.

Volví a mi antiguo hogar. Estaba en muy mal estado, polvorienta y con muchas ventanas rotas. La gente del pueblo se extraño al verme llegar, hacia ya muchos años desde que aquel joven se marcho de la ciudad, aquel joven que lo había perdido todo.

Pero ya no era un joven, era un anciano, mi pelo era blanco, mis manos arrugadas, y mi cuerpo no tenia la forma que hacia años cuidaba. Y esta maldita cicatriz de mi frente...

No faltaba nada importante en la casa, fotos y papeles seguían aquí, había basura en el interior de la casa, como si jóvenes la utilizaran para sus fiestas clandestinas, pero estaba bien cuidada.

Subí las escaleras, y me encontré la cuna de mi hijo, intacta, la habitación estaba limpia, parece que los cielos perdonaron este trocito de paraíso que me quedaba.

Me encerré allí, pero cada madrugada salía a dar una vuelta por la casa, y a veces me sentaba a escribir cartas a nadie en mi antiguo despacho...pero un día alguien respondió a mi carta.

En esas cartas explicaba mi vida, mis pensamientos, mis antiguas ilusiones y miedos, y como no, mi maldición.
Una noche entre los libros y apuntes encontré una carta "Para el Anónimo", curioso nombre pero cierto, hacia mucho que no utilizaba mi nombre, y ya casi lo había olvidado.

La carta decía así:

"Estimado señor:

Llevo visitando esta casa desde que tenia cinco años, y tengo ahora quince. Me puedes llamar Araziel, y puesto que he leído sus cartas contando vuestra vida, yo le contare la mía..."
Estupendo, tenia entretenimiento, los desvaríos de una adolescente...Al menos eso pensaba hasta que seguí leyendo...

Sus cartas me visitaban cada miércoles, al principio no les prestaba gran atención, hasta que pasaron los meses. Entonces comencé a responderle a alguna que otra carta. Sus cartas están recogidas al final de este libro por si a usted le apetece leerlas.

Pero un miércoles no encontré carta alguna. La encontré a ella.

"así que ¿tu eres el de las cartas?" su voz sonaba súper inocente. Era una mujer en un cuerpo de niña. A simple vista aparentaría unos veinte años, pero había pequeñas cosas que delataban su edad. No sabría decir si era pelirrojo o castaño su pelo. Su cara era pequeña y redonda, sus ojos oscuros, y era muy delgada. Dudo que llegase a los cuarenta y cinco kilos..."te imaginaba distinto...no se..."

"¿Qué haces aquí?" desde hacia tiempo no hablaba con ningún ser que no fuese yo mismo. "¿Que pasa?...

Ella sin decir nada se acerco a mi y me abrazó. Parece que las lagrimas seguirían presentes en mi vida aunque no fuese yo el que lloraba. Esperé hasta que parase de llorar, y le pregunte que le había pasado. No me contó lo que le pasó, nunca lo supe. Esa noche estuvimos hablando de cosas sin importancia, como dos amigos normales que se conocen desde siempre. No me pregunto sobre mi inmortalidad, no me pregunto por la cicatriz de mi frente, ni por mi hijo o esposa. Solamente hablamos como amigos que hacia mucho que no se ven. "solo quería verte una vez..." al amanecer se fue, y se fue para siempre.

La estuve esperando meses, años. Pero nunca me volvió a llegar noticia de ella. Pero pasaron dos años y llego un paquete a mi casa. Eran cartas de Araziel que había estado escribiendo durante estos dos años. No se había olvidado de mi. Simplemente había estado fuera del país, y ya no podría volver a escribirme.

Se había convertido en un ángel que cuidaría de mi familia hasta que yo los encontrase.



Pero esta vez la culpa no fue de dios, el no había tomado cartas en el asunto. Ella ya lo sabia antes de conocerme, y no me lo había dicho nunca. En sus cartas me agradecía el haber estado con ella todo este tiempo, y que los sueños de inmortalidad le había dado esperanza y ganas de vivir.

Pobre chiquilla.



















31 de octubre



Otra vez la noche de los difuntos.

Había reformado la casa para la llegada de mi familia, la había restaurado completamente.

Esa noche los muertos andarán sobre la tierra, y yo sentía que esa noche cenaría con ellos. Lo había preparado todo, velas, cena, incluso había preparado la decoración acorde con las fiestas de esas fechas.

Me senté a la mesa, y espere.

Al sonar las diez de la noche sonó el timbre, mi corazón rezumbo alegría, sentimiento que había abandonado hace tiempo. Me iba acicalando a medida que me acercaba a la puerta. Abrí, pero no eran ellos. Era una señora, que no conocía de nada pero sus ojos me eran familiares.

Las reglas de cortesía me obligaban a hacerla pasar. La lleve al salón.

"Hola, soy la madre de la que usted conocía como araziel. Su nombre verdadero es..."
"Eso no importa, ese es su nombre de ángel, nombre que ella eligió para si. No importa que lo que fue, si no lo que es ahora"
"Quería darle las gracias. Al principio ella rechazaba el tratamiento. No le gustaba, sufría mucho con ello. Pero el conocerlo a usted...usted a conseguido que sus ganas de luchar por la vida alargasen su vida un poco mas."
"Yo no hice nada..."
"Usted en sus cartas narraba la historia de una persona que ha sido maldito por dios. Pero que hace todo lo posible para ganarse su favor. Cuenta la historia de un luchador.
¿es escritor?"
"No"
"entonces que es, ¿teólogo?, ¿sacerdote?"
"simplemente, un viudo enfadado con dios."
"lo siento"
" no lo sienta, ya hace mucho de eso"
"bueno, ella quería que le diera este paquete"
"gracias. Donde esta..."
"Ella...esta en....." no voy a dar la localización del cementerio.




Se despidió amablemente, era ya cerca de las doce, estuve esperando hasta las dos de la noche...y nada.
Solo el ruido de niños en la calle me acompañaba.

Decidí ir a visitar la tumba de Araziel.

Llegue a su tumba, la reconocí por la escultura de un ángel que había sobre ella. Decidí ir por detrás para no conocer su nombre.

"Hola Araziel.

Hoy conocí a tu madre, es una señora muy guapa y agradable, se parece mucho a ti."

Abrí el paquete, era una caja y dentro estaba el collar que siempre llevaba consigo.

"gracias por el collar Araziel, no tenias que haberte molestado."

El collar era un crucifijo, en una cara decía su nombre, en el reverso decía "Darahiel". Y dentro de la caja había una nota. "nunca me diste tu nombre, ahora yo te doy uno del que no avergonzarte."

" de acuerdo pequeñina, me presentare como Darahiel de hoy en adelante. Hazme un favor, guárdame esto."

En la estatua coloque en el dedo corazón el anillo que yo llevaba. No era el anillo de boda, eso ni loco. Era un anillo que significo algo para mi en otra época. "considéralo, una comunión entre Ángeles."

Me aleje del cementerio, volví a mi casa.

A la llegada eran las cuatro de la mañana. En la cocina, había una taza de té vacía y una taza de café.

Subí las escaleras sin darle importancia a la cocina, y me encontré una nota en mi cama.

""No llores querido...
cuando la noche llegue a su fin...
volveremos a vernos...
cuando la mañana vuelva...
el sol nos abrazara de nuevo...
cuando el sol aparezca...
volveremos a encontrarnos.

Te lo prometo"


Alguien había recordado que tenia un bufón.






El pajaro rompio sus alas



Y ella me abandono. poco a poco se fue alejando de mis pensamientos.

Muchas noches pasaron. Pero nada cambio.

Tras la muerte de tres angeles dios estaria sadisfecho, aunque un crio caprichoso nunca lo estrara.
Pasaron los meses en soledad, con alguna visita ocasional de la madre de Araziel.
A mi no me aportaba nada el hablar con esa persona. Pues no me importaba mas que cualquiera. pero si el hablar conmigo la podia ayudar a superar la perdida, aqui estaria yo para ayudarla.
Y cada noche la misma rutina, la misma casa llena de recuerdos que nunca fueron creados. Oigo la risa de mi hijo correteando por los pasillos jugando a ser mayor con mi corbata favorita, o a mi mujer cantando una nana o tocando el piano.
Esta casa me pudre. Tengo que huir.
Sin avisar a nadie recoji lo poco de valor que me quedaba. me despedi de la casa. y mientras me alejaba de la casa cargando mi maleta encendi una cerilla para mandar al cielo nuestra casa para que vivan en ella, y para que nadie mancille mi santuario.

Habi pasado mucho tiempo empapandome en teologia, maldiciones, historias sobre inmortalidad, sospecho qe no soy el unico en mi situacion.

Aunque suene algo ″peculiar″ debo viajar a transilvania. Si es bien cierto que toda leyenda tiene base real, Transilvania es la cuna de historias de inmortales, vampiros. ¿Seria yo uno de ellos? Tal vez eso de aimentarsede sangre no fue mas que una idea romantica, aunque un poco macabra, de como el hombre se asimila a un parasito, todo hombre desde que nace, esta muerto, y vive cuando absorbe de los otros lo necesario para vivir. Asi como un be
be esclaviza a su madre, un ejecutivo a su secretaria, o un anciano a la muerte.
Bram quiso representar esto de una forma mas directa. A traves del tabu y el erotismo de la sangre.
No se si fue un gran filosofo, un escritor con mucho talento o simpleente iva puesto de absenta.

Alli en el aeropuerto hubo un par de problemas respecto a mi pasaporte. Lo habia estado renovando y nadie se habia percatado. En mi DNI habia la foto de alguien queno tendria siquiera cuarenta inviernos, pero esa maldia fecha de nacimiento demostraba mi autentica edad.





Me retubieron durante horas, temia por mi destino , que haran estos si se descubre mi "verdad", ¿investigarian conmigo como en un cuento de ciencia ficcion? Es muy probable.

Vino un oficial a interrogarme, me hice el que no sabe nada, yo apelaba a un error de la administracion, y en cierta medida era una "excusa" aceptable, y no hicieron mucho por investigar. Aunque yo tenia la sensacion de que algo malo iva a pasar.

Yo empece a temer que mi viaje iva a aca bar si tan siquiera haber comenzado, pero una llamada cambio todo.

La madre de Araziel habia empezado a localizarme cuando se percato que mi casa estaba en llamas. Estaba muy preocupada por mi. Ella trabajaba en la administracion asi que le fue muy facil conseguirme documentacion falsa, Bueno, no era falsa del todo.
Consiguio que me dejaran pasar, y desde entonces mi nombre seria Bram, según mi nuevo carnet de identidad.

Ella intento sacarme informacion, queria saber el que me habia pasado, el por que mi casa ardia, a donde me dirigia, Y muchas preguntas mas. Yo unicamente le respondi con "dificil de responder" y ella no quiso saber mas. Y solo me deseó buena suerte. Le prometi que volveria. Mentí, como siempre, ya estaba acostumbrado a las mentiras.

Subí al avion entonces, el vuelo fue tranquilo, sin incidentes.

Una vez llegue a mi destino, me resulto extraño lo vacio que estaba el aeropuerto. No habia absolutamente nadie.
Al ir a recoger las maletas, empezo a fallar las luces, al principio eran pequeños apagones rapidos, pero cada vez eran mas continuos.
La temperatura de la terminal bajó, no habia nadie, pero sentia que de entre las sombras vendria algo.
Una silueta se acercaba entonces, sus alas negras, y barba eran inconfundibles.

-Bienvenido Señor...Bram...que nombre tan ridiculo has buscado para nosotros...¿No habria sido mejor...Robinson Crusoe?- Se burlaba de mi mientras me hacia una reverencia- Ahora en serio. ¿Que pintas tu aquí? ¿Sigues empeñado en encontrarme? Buen chico...- Y ahora se ponia ironico.

Cada vez que aparecia se comportaba de una forma distinta, yo empecé a dudar si era real o no. Tal vez el estar tanto tiempo solo, me habia trastocado...un poco.

-¿Cómo se supone que voy a encontrarte?- La verdad, esta pregunta sobraba pero, fue lo que mis labios corrieron a decir.

-Si te lo digo no aprenderas nada, debes jugar según las reglas del juego.

No entendí por que se comportaba de esa forma, siempre tan misterioso. Era el típico personaje de novela que aparecia solo para darle mas misterio al asunto.


Acto seguido cogi el primer tren a no recuerdo bien el nombre del pueblo. Hacia frio, y llovia, estaba todo muy oscuro y prácticamente no había nadie por las calles.

Aquel pueblo era de calles muy pequeñas y sinuosas, recuerdo bien el aullido de los lobos en la lejanía, cosa que no me aterrorizaba, desde pequeño me habían gustado siempre, y lloraba siempre que en los cuentos mataban a alguno.

La iglesia de ese pueblecito era pequeña, prácticamente se caia a pedazos, a decir verdad el pueblo entero parecía esperar a que una de las casa diera el primer paso para que las demás se derrumbasen.

Los tejados de pizarra brillaban con la luz de la luna creciente reflejada en el agua de lluvia.

Creo recordar que en la plaza del pueblo había una anciana sentada en un tocon de madera, sola, bajo la lluvia.

Me acerque a ella y la tape con mi abrigo -Señora, ¿Se encuentra bien?- ella no me respondia, estaba sumergida en un mundo del que no quería salir, supuse que se había escapado de su casa y no sabria volver, "cosas de la edad" me decía. La lleve a la iglesia que no se encontraba lejos, y llame a las puertas pidiendo cobijo. Y mientras golpeaba las gruesas puertas de madera de la casa de dios, cai en la cuenta. En ese pequeño pueblo nadie hablaría mi idioma. Era divertido, cuando no debería. Seria curioso ver como me iva a desenvolver, pero me encontré a alguien que no esperaba.

Mientras llamaba a la puerta llego alguien mas a la plaza. Una capucha violeta ocultaba la cara de la persona que me había salvado una vez.

-¿Oye? ¿Si tu? ¿No seras...?-Esa forma de hablar me sonaba, reconoci la voz, era mi antiguo compañero de celda, Lupin.
Porfin había alguien que me podría ayudar a buscar. El también buscaba algo, aunque nunca me conto demasiado. Al parecer su hija tenia no se que enfermedad o algo parecido. Nunca le preste demasiada atención. El hablaba demasiado.

Le pedi a la señora que no se moviera - ¡Lupin! ¿Qué pintas tu aquí? - La lluvia se convirtió en tormenta, Lupin se acerco a mi y saco un gran manojo de llaves grandes y viejas, abrió la puerta de la iglesia.

-Adelante entra en mi casa - me miró y sonrió- eso si, no entres barro dentro, limpiate los pies en el felpudo- Nunca llegare a comprender a este hombre.

Una vez dentro me ofreció una toalla y vino. - Lupin, ¿que haces? ¿No se supone que ivas a enmendar tus pecados?, ¿te parece bonito robar el vino de una iglesia?- Pregunte un poco enfadado pero agradecido.

-Tio, soy el cura de esta iglesia- me dejo sin palabras- hace unos años... justo después de que cumplieras condena. Me di cuenta de cual era mi problema, y creo que esta es una buena solución. Ya se que tu y Dios estais peleados pero...creo que Él es el único que podrá ayudarme. ¿Qué te trae por Transilvania?- el iva atendiendo a la anciana mientras me contaba esto.

-Busco respuestas- el ya sabía lo que iba a decirle- necesito saber qué es lo que me pasa, y esperaba encontrar aquí algo. Por algo es la cuna de los inmortales ¿no?-

Me miraba con esos sus enormes ojos verdes, una mirada super viva y agradable para alguien en su situación.

-¿Sabes de alguien que me pueda ayudar?- Me acomode en un banco de espaldas al crucifijo. Nunca lo miré.

-No lo sé. ¿Aun sigues oyendo voces?
- Si y no solo eso...
- ¿Que es lo que te pica ahora?
-Lo puedo ver
-¿Al viejo?
-Si
-¿Qué quiere ahora?
- Jugar
-¿A qué?
-Al pilla pilla...¿Tu que crees?
-Bien visto. Eso es lo que estas haciendo. Te toca a ti el pillarle. ¿Tienes alguna pista?
-Nada

 

Lupin tomo una copa de un licor que olia fatal, me ofrecio un vaso por cortesia aun sabiendo que lo rechazaria. Camino en silencio como un leon encerrado en una jaula, se dio la vuelta y con semblante serio me dijo señalando a las escaleras.

-Sube, y esperame. No se cuanto tiempo tardare, pero en ese campanario no son horas lo que suenan.

No tenia nada que perder, le estreche la mano, y subi esas escaleras que parecian llegar al mismisimo cielo. Me hago viejo.

 

23 de mayo

Hoy he vuelto a soñar con ella. Como cada noche la vuelvo a amar y la pierdo en mis brazos.

Hoy he vuelto a soñar despierto.

Las horas pasan lentas en el campanario, hace "diez" años que lupin me pidio que le esperase.

¿Cuanto tiempo mas viejo amigo?

Paso los dias entre libros y campanas.

Desde sagradas vidrieras veo como niños se vuelve hombre y como el hereje recibe castigo.

¿Cuanto tiempo mas debo vivir inmerso en esta locura?

 

Esta noche hay ejecucion, lo se por el redoble de los tambores y por el olor de los maderos apilados.

¿Sabra el condenado que es envidiado?

Esta noche el diablo se disfraza de inquisidor.

 

Transcribire lobros para alejar la mente del que sufra el fuego. Intento como siempre inutil.

 

Los gritos de una niña hielan la sangre a la luna.

¿Cuantas victimas en tu nombre?

 

Otra noche mas que antecede a una mañana arruyada por una neblina con olor a dulce.

 

Alguien sube al campanario.

 

 

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Comentarios sobre Null : Descenso a la locura

Se que tiene fallos, pero ya lo avise, es solo el esbozo, ya me sentare y preparare mi pluma.

Jen Jen

No importan los fallos D. Me gusta! :D

Yra-Chan Yra-Chan

menos mal que recordé que solo era un borrador xD porque por ese "Caya" iba a  asesinar a alguien xD de verdad me has dejado helada, no sabia que habia tanta imaginacion en ese coco tuyo y me pregunto cuantas cosas tuyas metiste ahi dentro aparte de tu nik =D nee, me encanta dara! eres el puto amo, me seguire empapando de lo que hay aqui escrito, haber que mas me encuentro~~ animo!

suelo introducir a amigos y a exparejas. asi que, quiza te encuentres mas adelante...

terialC terialC

Es muy bueno...  no crei engancharme ya que no suelo leer  mucho, muy buena historia !  saludos.

terialC terialC

Es muy bueno...  no crei engancharme ya que no suelo leer  mucho, muy buena historia !  saludos.

Actualmente se estan buscando actores para grabarla. Se estima que a finales de junio este el primer capitulo.

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Sobre esta anotación

Darahiel

Darahiel escribió esta anotación hace 2 años. En ella habla sobre La Historia De Darahiel.

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Comentarios

A donde viajan los angeles (Ami)
Es precioso =)...(27 dic)
Ya van 23 (luciaubeda)
te mando un beso y un mensaje de animo y una gota de esperanza...(12 nov)
A donde viajan los angeles (luciaubeda)
esta de maravilla a veces yo busco tambien angeles me den una vida de menor preocupacion bueno ......(05 nov)
Feliz cumpleaños Nagisa! (sebrtisra)
yo soy uno de tus seguidores mas fieles pero a esto si no le entendy...(24 oct)
Feliz cumpleaños Nagisa! (Ami)
MUchisimas gracias!!! me ha encantadooo >....(21 oct)

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