La historia de Darahiel

Un niño grande
No soy escritor, ni actor, ni un experto de las palabras, eso para empezar. No quiero que te diviertas con mi historia, no quiero que llores no quiero nada salvo que consiga aprender algo de todo esto.
No voy a empezar con un "hace mucho mucho tiempo" o un "érase una vez..." pues esto no es un cuento, puedes tomártelo como mis memorias, las memorias de un loco, un monstruo, un demonio...
Mi historia comienza el día de mi boda, era por aquel entonces joven, tal vez demasiado, mi esposa se llamaba Elba, exacto, he dicho "se llamaba" la he visto morir tres veces...pero todo a su tiempo...
Tras la boda nos fuimos de viaje de novios a Praga, a ver el amanecer sobre el rió que lleva su nombre, esa noche engendramos a nuestro hijo sin saberlo, y a la vez firmamos su sentencia de muerte, tres veces la he visto morir...
Seis meses después nació nuestro hijo, eran las tres de la noche de un doce de noviembre, llovía...en el hospital no disponían de electricidad debido a un rayo que había estropeado todo el cableado del edificio, ya habíamos dado por muerto al pequeño...
Pero algo salio mal, el niño había nacido muerto y ella no dejaba de sangrar, era imposible detener la hemorragia con los medios de los que disponían. Sabia que iba a morir, y ella también lo sabia. Nadie le dijo que el niño había muerto, y sus ultimas palabras fueron "cuida de el"... mis lagrimas podrían compararse con la tormenta que bañaba la ciudad vieja, entre congoja le prometí que haría lo que fuera para cuidar de ambos, y con el ultimo beso se esfumo...
En su velatorio solo nos encontrábamos el sacerdote y yo, nadie mas, intento darme el pésame pero la expresión de mi rostro habría lanzado hacia atrás al hombre mas valiente, no hubo rezos esa noche, solo gritos y blasfemias, maldije, a Dios, a Jesús, a todos,.
Si dios tiene un plan para todos por que me roba a mi hijo, por que me lo roba antes de haberlo visto sonreír ni una vez, esa noche murieron tres personas, mi mujer, mi hijo, y el hombre que había sido antes. Es cierto que no existe mayor dolor para un hombre que sobrevivir a sus hijos, pero peor es perder todo cuanto amas en lo que debió ser un acontecimiento feliz.
Las noches posteriores al funeral no descanse, llore y llore hasta que la ultima de mis lagrimas se convirtió en sangre, pensé en mil locuras, le pedí a Dios mas de una respuesta, pero al parecer alguien se había tomado unas largas vacaciones, si el no quería venir iría yo mismo a verle.
Salí de la casa hecho una furia, cogi el coche y sin preocuparme por nada, fui a toda velocidad al mar negro, ni una señal de trafico me detuvo, los semáforos se ponían en verde a mi paso, las calles estaban desiertas para mi.
Llegué a las orillas del mar negro, me quite la camisa entre gritos y las palabras no eran recitadas, si no vomitadas en un desfile de rabia y odio...
"¡¡MALDITO!! BAJA DE TU TRONO Y CONTEMPLA ESTA DEMENCIA. ERA UN RECIEN NACIDO, NO HEBIA HECHO DAÑO A NADIE, TAN SIQUIERA FUE BAUTIZADO... PORFAVOR, DEVUELVEME LO QUE ME HAS ROBADO..."
El silencio se apodero de la costa, el mar se silencio y el agua era un espejo. Parecía como si el mismismo Dios, fuese a comenzar a hablar, pero esas palabras nunca llegaron. Yo estaba inmóvil, con el agua hasta la cintura, los ojos cerrados en dirección al cielo y los brazos en eran dos garras que no sabían a donde ir...
Un grito lleno el vació de la noche, y empecé a dar goles al agua como si de algo fuese a servir...volví a llorar, sangre esta vez al ver mi esfuerzo inútil...
" Si así lo quiere iré yo mismo a buscarlos..." me adentre en el agua, el cielo que antes estaba despejado se lleno de nubes a una velocidad increíble y empezó a tronar, el agua, antes lisa y amable, se agito como si de un enorme dragón furioso se tratara. "me lo pones fácil viejo" pensé. Pero el mar me rechazaba, no dejaba que pusiera fin a mi vida.
Tumbado en la orilla recé... " que mas quieres de mi...no quiero la entrada en el cielo, deja que acabe ya con este sufrimiento. El lago de fuego, el dolor eterno me hará olvidar...déjame morir, mi existencia esta vacía, lo único que movía mis alas se ha marchado se ha ido..." pero el cielo no me dejaba señal alguna, las nubes de disiparon, el mar volvió a la calma.
Me senté y saque un mechero, me puse a jugar con su llama entre los dedos para sentir el dolor de las llamas del infierno, pero el fuego parecía no quemarme, la llama evitaba tocarme... se volvía a demostrar el dicho " dios en un niño gigante y yo soy su juguete"
Desistí, me había prohibido acabar con la vida e inducirme sufrimiento, quería que viviera y no sabia para que.
Fin del capitulo 1


Nacemos llorando, vivimos llorando por amores, y al pensar que se hacerca nuestro final lloramos. ¿La vida se basa en el sufrimiento?
